Manuel Rozalén advierte: el reposo absoluto acelera el desgaste del cartílago
Según Tribuna Viajera, el fisioterapeuta Manuel Rozalén avisa de que el reposo absoluto no es la solución a las articulaciones desgastadas.

Su idea central cabe en una frase que encabeza el titular: «Si dejas de moverte, el cartílago se muere de hambre». La evidencia clínica actual desaconseja el sedentarismo como respuesta al dolor lumbar o articular degenerativo, una recomendación que choca con el reflejo de muchas personas: quedarse quieta en cuanto aparece el dolor.
Por qué el cartílago necesita movimiento para sobrevivir
El cartílago articular no tiene irrigación sanguínea propia. Su nutrición depende directamente del movimiento: al comprimirse y descomprimirse durante la actividad, absorbe nutrientes y libera residuos metabólicos. Si dejas de moverte, ese ciclo se interrumpe y el cartílago pierde el aporte que necesita para mantenerse.
Especialistas en fisioterapia subrayan que el ejercicio activo es más eficaz que el reposo absoluto para manejar la artrosis y el dolor articular. La recomendación clínica actual apunta en una dirección clara: el sedentarismo no es un tratamiento para el desgaste articular, es un factor que lo agrava.
La misma lógica aplica al dolor de espalda
La evidencia clínica actual desaconseja el sedentarismo como respuesta al dolor lumbar degenerativo. El reposo prolongado debilita la musculatura que estabiliza la columna, reduce el rango de movimiento y prolonga la percepción de dolor. En lugar de quedarse quieta, la pauta es mantenerse activa con movimiento adaptado: caminar, ejercicios de movilidad articular y fortalecimiento progresivo, siempre dentro de lo que el cuerpo tolere sin dolor agudo.
La diferencia entre reposo y reposo absoluto es clave. Una pausa corta para calmar un brote agudo es distinta de permanecer tumbada semanas esperando que el dolor desaparezca por sí solo.
Qué puedes hacer a partir de hoy
- Revisa tu reflejo ante el dolor: la próxima vez que aparezca dolor articular o lumbar, pregúntate antes de tumbarte si el reposo es realmente la mejor respuesta.
- Mantén movimiento diario, aunque sea suave: la actividad regular sostiene el ciclo de nutrición del cartílago.
- Pide un plan de ejercicio adaptado: un fisioterapeuta puede diseñar un programa ajustado a tu nivel de dolor, movilidad y tolerancia.
Manuel Rozalén lo resume sin rodeos: el cartílago necesita movimiento para sobrevivir. Quien lo entiende, entiende por qué la artrosis se gestiona con actividad y no con silencio.
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