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Cinco ejercicios fisioterapéuticos para contrarrestar los efectos del sedentarismo

Pasar muchas horas sentado no es solo cuestión de espalda: según recoge Infobae a partir de un artículo publicado en Parade, fisioterapeutas de instituciones académicas y clínicas de Estados Unidos…

actualizado 15 de octubre de 2026

Cinco ejercicios fisioterapéuticos para contrarrestar los efectos del sedentarismo

Pasar muchas horas sentado no es solo cuestión de espalda: según recoge Infobae a partir de un artículo publicado en Parade, fisioterapeutas de instituciones académicas y clínicas de Estados Unidos sostienen que años de sedentarismo sostenido comprometen articulaciones, músculos y sistemas orgánicos completos. La parte útil es que esos mismos profesionales proponen cinco rutinas concretas —pensadas para aplicar desde la silla o en pausas muy cortas— con las que se puede empezar a revertir parte del daño sin necesidad de cambiar de vida de golpe.

Lo que el sedentarismo va sumando en silencio

El problema rara vez avisa. Randy Karim, fisioterapeuta de la Cleveland Clinic especializado en neurología clínica, lo resume con una frase que lleva tiempo circulando y que los datos siguen respaldando: "Sentarse es el nuevo fumar". Lo que ese hábito provoca, según el especialista, es una reducción de la activación nerviosa, un deterioro de la circulación sanguínea y una caída de la capacidad pulmonar, junto con más riesgo de compresión nerviosa, menor densidad ósea y más probabilidad de hipertensión, obesidad, diabetes o enfermedad cardiovascular.

El cuerpo, además, se "olvida" de moverse bien. Lara Heimann, fisioterapeuta y fundadora de LYT Yoga, señala que uno de los patrones más erosionados es la bisagra de cadera: el gesto con el que el cuerpo debería doblarse desde las caderas —no desde la cintura— al inclinarse hacia delante. Cuando ese patrón se pierde, los isquiotibiales se acortan y tiran de la pelvis, lo que acaba derivando en tensión lumbar persistente. Joseph Hribick, profesor clínico adjunto de Fisioterapia en el Lebanon Valley College, añade que las horas frente al teclado o al volante tensan la musculatura de la cintura escapular y generan rigidez cervical y dorsal que, con el tiempo, se cronifica.

"Bocadillos de movimiento": cambiar la lógica del día

El punto en el que coinciden los tres especialistas consultados es que acumular toda la actividad física en una sesión matutina y volver después a la silla no compensa. Karim propone lo que él llama "bocadillos de movimiento": pausas activas de entre 3 y 5 minutos cada 45 o 60 minutos. Su recomendación es directa: "Piensa en el movimiento como un estilo de vida, no como una sesión de ejercicio".

Para quien empieza desde cero, Hribick sugiere algo más gradual: introducir pausas breves una o dos veces al día, como complemento de la actividad física habitual, no como sustituto. La regla común es la misma que defienden ambos: distribuir el movimiento a lo largo de la jornada en lugar de concentrarlo en un único bloque.

Empezar hoy por la espalda dorsal, sin levantarse

La primera de las cinco rutinas propuestas trabaja la zona media y alta de la espalda y se hace sin levantarse del asiento. El setup importa: silla firme con respaldo alto, pies planos en el suelo y espalda bien apoyada. Las manos se colocan detrás de la cabeza o cruzadas sobre el pecho. A partir de ahí, se inclina el torso de forma suave sobre el borde superior del respaldo, se sostiene la posición diez segundos y se repite diez veces. La clave técnica es movilizar la columna dorsal sin arquear la zona lumbar; si la lumbar se dobla, el ejercicio pierde su objetivo.

Colocado en una pausa real entre bloques de trabajo, este gesto tan sencillo empieza a sumar lo que los especialistas llevan años reclamando: que el cuerpo no permanezca más de una hora seguida en la misma posición.

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